Cambiarle la cerradura al inquilino puede considerarse delito de coacciones

Es muy habitual cambiar cada cierto tiempo la cerradura cuando tenemos un piso en que arrendamos, y por él han pasado ya muchos arrendatarios. Pero algo tan sencillo puede desembocar en un delito de coacciones si no se hace con todas las garantías; esto es en los casos de usurpación de la propiedad, procesos de divorcio, falta de pago sistemática del arrendatario, etc…

 En el caso de los denominados “okupas” hay que diferenciar si la vivienda ocupada es nuestra vivienda habitual o es una segunda residencia.

En el caso de ser nuestra vivienda habitual estamos ante un delito de allanamiento de morada del artículo 202 del Código Penal. Con la denuncia de los hechos ante la policía bastará para su entrada en la vivienda y su desalojo, por el hecho de que el morador de la vivienda puede autorizar a la policía la entrada.

En el caso de la posesión de un inmueble que no sea vivienda habitual, estaremos ante el delito de usurpación de propiedad del 245 CP. En este caso se instará un procedimiento penal o civil que tiene una mayor duración (de uno a dos años). Durante el tiempo del procedimiento no se podrá cambiar la cerradura de la vivienda, so pena de cometer un delito de coacciones del art. 172 CP.

 

En el supuesto de separación o divorcio, tampoco se puede cambiar la cerradura del domicilio familiar hasta que no se dicte la sentencia que otorgue el uso de la vivienda a uno de los cónyuges. De hacerlo, se incurriría también en un delito de coacciones. No se está ejercitando el derecho de propiedad, sino limitando otros derechos sin la autorización judicial, según el artículo 172 CP.

 

Otro de los supuestos, y creemos que el más controvertido, es cuando un arrendatario deja de pagar el alquiler. No estamos ante una situación delictiva, pero habría que demandar por falta de pago de la renta (artículo 27 Ley de Arrendamientos Urbanos). No podremos cambiar la cerradura al inquilino aprovechando su ausencia, de hacerlo, incurriremos en el delito de coacciones del 172 CP.

Aunque no pague, el inquilino sigue teniendo el derecho de posesión del inmueble según el contrato de arrendamiento firmado. Si el arrendatario no desaloja el inmueble, seguirá gozando de este derecho hasta que se ejecute su lanzamiento (artículo 675 Ley Enjuiciamiento Civil).

 

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